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Cómo es comprar un departamento de pozo en Argentina: proceso, pagos y riesgos

6 de noviembre de 2026 · 7 min de lectura

Comprar un departamento de pozo es adquirir una unidad que todavía no está construida o que está en obra: firmás un contrato y pagás mientras el edificio se levanta, con la escritura recién al final. Es una de las formas más habituales de entrar a estrenar en Argentina, pero funciona muy distinto a comprar una propiedad terminada. En esta guía te contamos cómo es el proceso real, cómo se paga, qué te protege por ley y qué conviene revisar antes de firmar.

Qué significa "comprar en pozo"

El nombre viene de la etapa inicial de la obra, cuando lo único que hay en el terreno es el pozo de los cimientos. En la práctica, se usa para cualquier unidad que se vende antes de estar terminada. Dentro de ese universo hay distintos momentos de compra:

  • En pozo / preventa: la obra no empezó o recién arranca. Es el precio más bajo y el plazo de espera más largo.
  • En construcción: el edificio está avanzando. Menos espera y, normalmente, precio algo más alto.
  • A estrenar / terminado: la unidad ya está lista para escriturar y mudarse.

Cuanto más temprano comprás, menor suele ser el precio de entrada, pero mayor es el tiempo que esperás y el riesgo que asumís. Esa es la lógica central del pozo.

Cómo es el proceso, paso a paso

  1. Elegís el emprendimiento y la unidad. Mirás pozo, orientación, metros, amenities y la etapa de obra.
  2. Reservás. Firmás una reserva con una seña, que fija el precio y la unidad mientras se prepara el contrato.
  3. Firmás el boleto de compraventa. Es el contrato que detalla precio, forma de pago, plazo de entrega, superficie, características y penalidades. Durante la obra tenés un boleto, no la escritura.
  4. Pagás el anticipo y las cuotas. A medida que avanza la construcción vas abonando según el plan pactado.
  5. Entrega y posesión. Cuando la obra termina, recibís la unidad (posesión).
  6. Escrituración. Se firma la escritura traslativa de dominio, que te convierte en propietario registral. A veces ocurre junto con la posesión y a veces unos meses después.

Cómo se paga: anticipo, cuotas y el índice CAC

El esquema típico combina un anticipo al firmar (suele ir del 20% al 40% según el proyecto y la etapa) y el saldo en cuotas mensuales durante la obra, habitualmente a lo largo de 24 a 30 meses, aunque hay planes más largos. Muchos desarrollos cierran con un refuerzo o saldo final contra la entrega.

La particularidad argentina es que esas cuotas casi nunca son fijas: se ajustan mes a mes por el índice CAC. Es el Índice del Costo de la Construcción que publica mensualmente la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) y mide cuánto varía el costo de levantar un edificio tipo en la Ciudad de Buenos Aires —materiales, mano de obra y costos indirectos—. Como el desarrollador construye con esos costos, traslada su variación a tu cuota.

¿Qué implica para vos? Que el valor nominal de lo que pagás acompaña la inflación del sector: te protege de "licuar" el precio para el desarrollador, pero también significa que el costo final puede subir respecto de lo que calculaste al inicio. Antes de firmar conviene pedir una proyección con distintos escenarios de CAC y ver cuánto podría crecer la cuota. Podés seguir el valor actualizado del índice en nuestra página de índice CAC y costo de la construcción.

Ventajas de comprar en pozo

  • Precio de entrada más bajo. Se ingresa por debajo del valor que tendrá la unidad terminada; si la obra avanza y la zona se consolida, la propiedad tiende a revalorizarse.
  • Financiación del propio desarrollador. Permite comprar con un anticipo y cuotas sin pasar necesariamente por un crédito bancario.
  • Unidad a estrenar y elegible. En etapas tempranas podés elegir piso, orientación y a veces terminaciones.

Riesgos (y cómo cubrirte)

Los riesgos reales del pozo son tres: que la obra se demore, que la calidad final no sea la contratada y que el costo se mueva más de lo previsto por el ajuste. A eso se suma que durante la obra tenés un boleto, no la escritura. La buena noticia es que hay herramientas legales para cubrirte.

El seguro obligatorio (prehorizontalidad)

El Código Civil y Comercial de la Nación —vigente desde el 1 de agosto de 2015— regula la "prehorizontalidad" en sus artículos 2070 a 2072. El artículo 2071 obliga al titular del inmueble a contratar, a favor del comprador, un seguro por el riesgo del fracaso de la operación. Si el proyecto no se concreta, ese seguro debe cubrir la devolución de las cuotas pagadas con un interés, o la liberación de los gravámenes. El propio Código aclara que, si el desarrollador no contrató ese seguro, pierde derechos contra el comprador: por eso es un documento clave para pedir antes de firmar.

Boletos registrables e hipotecas divisibles

Desde 2025 el Estado reglamentó la posibilidad de inscribir boletos de compraventa sobre unidades aún inexistentes y de otorgar créditos hipotecarios sobre bienes futuros (Disposición 10/2025 del Ministerio de Justicia y Resolución Conjunta 2/2025 de Economía y Justicia, que reglamentan el DNU 1017/2024). Registrar el boleto le da mayor oponibilidad a tu derecho frente a terceros. Preguntá si el emprendimiento permite registrar el boleto.

Qué revisar antes de firmar

Antes de poner la firma, pedí y verificá con tu escribano de confianza:

  • Antecedentes del desarrollador. Obras entregadas, años en el mercado y cumplimiento de plazos. Es la mejor forma de mitigar el riesgo.
  • Título del terreno y planos aprobados por el municipio o la ciudad.
  • Estructura jurídica: contrato de fideicomiso (muchos pozos se estructuran como fideicomiso al costo) o estatuto de la sociedad, y los poderes de quienes firman.
  • El boleto completo: precio, índice de ajuste (CAC u otro), superficie, especificaciones técnicas de la unidad y de los espacios comunes, fecha de entrega y penalidades por demora.
  • El seguro del artículo 2071.

Costos además del precio

Como en cualquier compra de inmueble, sumá a tu presupuesto: honorarios de escribanía (en el orden del 2%), el impuesto de sellos —en CABA, 3,5% de la operación, que suele dividirse entre las partes y varía según la jurisdicción— y, si el edificio tiene amenities, posibles fondos de equipamiento. Tenelos en cuenta desde el inicio para no llevarte sorpresas en la escrituración.

Preguntas frecuentes

¿Comprar en pozo es más barato que comprar terminado?

El precio de entrada suele ser menor, pero el ajuste por CAC y el tiempo de espera inciden en el costo final. Hoy la ventaja del pozo pasa tanto por la financiación en cuotas y la revalorización futura como por el precio inicial.

¿Qué firmo cuando compro en pozo?

Durante la obra firmás una reserva y luego el boleto de compraventa. La escritura, que te hace propietario registral, llega al final, junto con la entrega o poco después.

¿Qué pasa si la obra no se termina?

Para ese escenario existe el seguro obligatorio del artículo 2071 del Código Civil y Comercial, que debe cubrir la devolución de lo pagado o la liberación de gravámenes. Verificá que esté contratado.

¿Puedo pedir un crédito para comprar en pozo?

La reglamentación de 2025 habilitó créditos hipotecarios sobre bienes futuros e inscripción de boletos. La disponibilidad concreta depende de cada banco y proyecto.

En resumen

Comprar en pozo puede ser una gran puerta de entrada a estrenar: entrás más barato, financiás en cuotas y elegís la unidad. A cambio, asumís tiempo de espera y un precio que se ajusta por CAC. La clave es simple: elegir un desarrollador con trayectoria, leer el boleto con un escribano y exigir el seguro de prehorizontalidad. Con esos recaudos, el pozo deja de ser una apuesta a ciegas.

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Fuentes